La actual contingencia sanitaria es un evento externo que ha provocado cambios sanitarios, sociales y económicos. Cualquier cambio o percepción de amenaza activa nuestro sistema de respuesta de alerta, de tal forma que es normal experimentar estrés y ansiedad, cuya función es activar recursos adicionales para enfrentarnos a cambios y situaciones de amenaza, mantenernos en alerta y mejorar el rendimiento y la capacidad de anticipación.
Como a bien explicar estos mecanismos de respuesta, para evitar la patologización de las respuestas y sensaciones naturales que experimentamos, en otras palabras, creernos enfermos cuando no lo estamos. El desconocimiento de la función de nuestros mecanismos naturales de respuesta, entre ellos, nuestras emociones, desafortunadamente dificulta la convivencia con éstas.
Preguntémonos a cuántos cambios nos hemos adaptado a lo largo de nuestra vida, algunos propios del desarrollo normal como los cambios experimentados cuando dejamos el vientre de nuestra madre, caminar por nosotros mismos, desapegarnos de nuestros padres y acudir a la escuela, cambios de profesores al cambiar de escuela o año escolar, independizarnos de nuestros padres, entre otros. Cada uno de ellos, de forma consciente o inconscientemente, nos ha provisto de un aprendizaje. Si bien, estos aprendizajes son herramientas que nos permiten afrontar la situación actual, otros se irán desarrollando. Te invito a que seas abierto y flexible, y te preguntes qué nuevos aprendizajes puedes desarrollar, aprendizajes que en otras situaciones muy probablemente no te hubieras imaginado.
No obstante, para algunas personas, la adaptación a los cambios por esta contingencia sanitaria es más difícil por la presencia de factores genéticos predisponentes, enfermedad física o mental previa, historia de vida con experiencias traumáticas o incluso, violencia de pareja o intrafamiliar, por lo que es posible que requieran un tratamiento de salud mental. ¿Cómo saberlo? Si la sensación de ansiedad es persistente, intensa y con malestares físicos (dolor de cabeza, problemas gastrointestinales, tensión muscular, palpitaciones y/o dolor en el pecho) puedes estar presentando un Trastorno de Adaptación o algún otro Trastorno de Ansiedad. Si ya estás en tratamiento, no lo suspendas. Si vives una situación de violencia llama al 911, si experimentas una crisis llama al 075.

Por otro lado, esta contingencia sanitaria también nos invita a la reflexión sobre nuestras creencias sobre valoradas con respecto al poder, dinero y redes sociales; mientras anteriormente nuestros seres queridos estaban al lado y no los veías a la cara por estar en el celular, ahora añoramos verlos, ver su sonrisa, darles un abrazo, un beso. Ya éramos felices y no lo sabíamos…o creíamos serlo y no lo éramos al edificarla sobre creencias sobrevaloradas. Reflexionemos, depende de nosotros cómo vamos a adaptarnos, afrontar y aprender de esta experiencia. Recuerda apegarte a las medidas de cuidado sanitario.